Control… nada tan mortal llevado a extremos, como el control. La completa falta de control, que estamos experimentando en la sociedad actual debería ser tomada como una de las principales razones de la decadencia moral. Especialmente en La República Argentina, se ha pasado de dictadura a democracia en varias ocasiones, sin embargo, debido o no a los periodos represivos, la libertad que conlleva la democracia, tristemente fue reemplazada por libertinaje. La falta de límites en todos los campos, se está saliendo del control de cualquier fuerza. Por otro lado, esta sociedad históricamente, ha sufrido tanta represión y censura que simplemente no puede encontrar un punto medio, el simple tono gris del respeto y morales, las cuales solía haber en algún momento de nuestra historia.
Desde que nacemos, los principios morales son traspasados generación a generación a través de nuestros padres, así como la cultura y la religión. Pero parece que últimamente la moneda corriente de traspaso de principios morales, es la falta de respeto por la autoridad. Derivado de este creciente cambio social, la autoridad desvalorizada no puede tomar el justo control para mantener la sociedad en funcionamiento. Una sociedad acostumbrada a que cualquier tipo de crimen, pasa desapercibido y que todos los valores que solían haber, no son nada, solamente un lindo cuento de hadas, baja en decadencia. Así como uno puede aprovechar una buena oportunidad, esta es una excelente oportunidad para la gente que prefiere no ganarse la vida honestamente, aquella que prefiere aprovechar la falta de control para vivir de otra gente de esa gente que sigue creyendo que la sociedad puede cambiar. Los que deberían ser la autoridad, son burlados e intimidados por la gran mayoría que decide no usar las oportunidades de una forma correcta. Desde la autoridad parental hasta el sistema legal, todas están siendo burladas, los padres acallando las verdaderas necesidades psicológicas de sus hijos con objetos carentes de verdadera importancia, lo cual indefectiblemente lleva a la falta de respeto.
Desde nuestra infancia experimentamos control, en diferentes niveles por supuesto, aprendemos de diferentes tipos de manejarnos en la vida de nuestros padres primeramente, y continuamos con diferentes adultos que encajan como ejemplos a seguir, y también ejemplos que no seguir. Incluso, sin darnos cuenta estamos a cargo de nuestra propia vida desde siempre, siendo en obedecer a nuestros padres ordenando nuestros juguetes para que no nos castiguen, o en tomar duras decisiones para abrirnos camino en cualquiera sea el campo en el que queramos desenvolvernos. Así como la falta de control puede terminar con la vida de un adicto, la falta de control llevada a nivel social, tiene las mismas repercusiones, pero al ser a mayor escala, la decadencia es mucho más dañina, y mucho más larga que en una sola persona. Nuestra dicción como sociedad a la mala administración de nuestro gobierno, viene deteriorando nuestra vida. La
errónea creencia de que no existen las clases sociales, y que el fondo cultural de una persona no hace a la clase social tanto como su nivel económico ha puesto en movimiento y crecimiento la envidia y el resentimiento de esos que son “iguales” pero que viéndolo de una forma mas realista no lo son. Nuestras leyes indican que vivimos bajo un gobierno democrático, ante el cual somos todos iguales, primeramente, una sociedad fundada en la creencia que una persona trabajadora y honesta será vista y tratada igual que una persona aprovechadora y de baja vida, saca las ganas a esas personas que si se ganan la vida como dicta la ley y la moral bien fundada. Todo esto en la minoría de una sociedad desilusionada de sus propias elecciones y muchas veces de las decisiones de la mayoría, termina por perder toda esperanza de alguna mejora, termina por seguir conformándose con una forma de vida que no es sana para la mente ni para el cuerpo de nadie. Siempre que una persona hace las paces con caminar con miedo por las calles porque la gran mayoría ha sufrido algún hurto en los últimos tiempos, andar mirando por encima del hombro por
las noches en la vía publica con miedo a que les quiten la vida por un celular, o padres temerosos cuando sus hijos van al colegio, al trabajo, a bailar, porque lo único que se escucha en las noticias es que se asesina gente sin razón no importa a donde vayan; toda persona que está dispuesta a aceptar esta realidad, que lamentablemente son la mayoría, ayuda a que nuestra sociedad siga decayendo cada vez más en un pozo del cual, no querría sonar pesimista, va a ser imposible salir. Nosotros, argentinos, como sociedad, somos un grupo exitista, y por sobre todas las cosas, un grupo que olvida las partes claves en su historia. Dichas partes han conllevado a que nuestro país retroceda en organización y administración, tanto como en calidad humana entre compatriotas, muchas mentes notan la falta de control, de cooperación entre ciudadanos, de sentido común social… Sera que toda la degradación nos ha llevado a quedarnos paralizados sin actuar en
consecuencia a lo que vemos ante los ojos, o es que tantas cosas quedan impunes incluso cuando intentamos mejorar nuestra situación, o la situación en la que vemos a alguien más, que la esperanza de que alguna simple acción haga la diferencia se ha desvanecido de nuestras expectativas de realidad.
Una de las grandes preguntas en este campo, es por qué un instinto tan humanamente natural, como es el control sobre las cosas, las personas parece haberse perdido completamente, al punto en el cual resulta perjudicial, como es que una sociedad consiguio eliminar o reprimir completamente, una urgencia natural del super yo humano tan facilmente. En un análisis de sentido comun, el cual, lamentablemente es el menos comun de los sentidos, el control total es como establecimos previamente, un completo despliegue sin restriccion del inconsciente, pero esta represion ha llegado a eliminar una parte, peligrosa si, pero escencial en la personalidad de toda persona, que bien llevada, es clave para la formacion y el crecimiento personal de todo ser pensante.
Para que una nacion, una comuna, una familia o incluso una sola persona, siga una linea en su vida y sus quehaceres, este instinto es vital. Hemos llegado al otro extremo del control, a una completa ausencia del mismo, pero si hay gente que esta consciente de este hecho, que es lo que hace falta, para que se haga algo al respecto, para no volver, esta vez en el otro extremo a tocar fondo en relacion al control de la sociedad...
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